Pero sí que hubo coros en la infancia de Helena. Fue allí donde comenzó a mostrar el valor de su voz. Su padre tuvo que dejar el bar por problemas con el alcohol («era un hombre ‘débil’ que bebía, solo vino»)y comenzó a trabajar en la empresa Carrión. La familia se trasladó a la calle Fátima (en el Barrio España)yHelena continuó sus estudios en el colegio Isabel la Católica. Entró a formar parte de los coros de San Nicolás, de la Virgen del Carmen, de Coros yDanzas. Un día, con la radio puesta en casa, escuchó un concurso para jóvenes talentos. Y se presentó en la emisora.
Quería cantar ‘Granada’, de Mario Lanza, pero el pianista no tenía la partitura, así que tuvo que decidirse por ‘Barquerito de Lora’. Ganó. Venció también en un certamen organizado por Amigos de la Zarzuela en el Teatro Calderón. Allí, con pantalón, camisa blanca y pañuelo al cuello se hizo con el primer premio con ‘Soy de Aragón’. Gracias al apoyo de su profesora de quinto curso consiguió una beca para el Conservatorio.Al dejar el colegio, trabajaba como aprendiz de sastre por las mañanas y acudía al conservatorio por las tardes, mientras recibía clases de canto en la calle Angustias.
En 1964, su vida cambió para siempre. «Tenía una actuación programada en el Campo Grande y el pianista se puso enfermo», cuenta Helena. Su novio de entonces, Juan Antonio, le dijo que conocía a dos jóvenes que tocaban la guitarra y le podían acompañar. Sus nombres eran Toby y Benjamín. «Ellos formaban un trío con Chefi, una chica de Tudela. Se llamaban Los Tobenches. Pero ella dejó el trío y ellos, aconsejados por el padre de Toby, me propusieron formar parte del grupo». Su repertorio incluía entonces canciones de Los cinco latinos, Los TNT, clásicos de guateque, twist y rock and roll. Y ella llevaba en el escenario los trajes que diseñaba junto a su madre.
Después de vencer en la fase local, celebrada en el Teatro Carrión, consiguieron –como Los Jolly’s– un pase para la final del concurso que organizaba la Cadena Ser, presentado por Juan de Toro y José Luis Pécker. Tuvieron que viajar a Madrid para la final.«Gustó tanto que nos invitaron para quedarnos y cantar por la radio varios días más. Ahí supimos que nos queríamos dedicar a esto», cuenta Bianco en sus memorias, sin obviar que ese mundillo artístico «que en 1965 tenía fama de libertino, de ser sinónimo de promiscuidad y destape», no terminaba de convencer a sus familias.
El futuro pasaba por mudarse a Madrid, hospedados en pensiones mientras actuaban en salas de fiestas (turnándose en las funciones con Pekenikes, Los Canarios, Los Pasos, Pop Tops). Durante una sesión de fotos en el estudio de Pérez de León, el fotógrafo les contó que la discográfica Columbia buscaba un grupo para lanzar en España uno de los temas de la película ‘Mary Poppins’. Hicieron un casting y la voz de Bianco conquistó a los responsables de la selección, que vieron en ella la voz perfecta para ‘Supercalifragilisto expialidoso’. Firmaron un contrato de tres años. «Descubrimos cómo las discográficas te usaban para sus fines y, una vez logrados, te llevaban sutilmente al fracaso».
En 1967, un cazatalentos les vio en una gala en Zaragoza y les fichó para la discográfica Belter. Pero el nombre no les terminaba de convencer. «Si nosotros somos los mismos que Los Jolly’s, ¿por qué no nos llamamos Los mismos?», propuso Toby. La presentación del trío tuvo lugar en el Festival del Atlántico, en Tenerife, 1968. Ganaron el primer premio con ‘El hombre del tiempo’. En Mallorca ganaron con ‘El puente’.
Aquellos fueron los años de explosión del grupo. En diciembre de 1969 viajaron por Bélgica, Alemania y Holanda para participar en una gira que llevaba a artistas patrios (Víctor Manuel, Lolita Sevilla…) para cantar a emigrantes españoles. «Fue uno de los momentos más emocionantes de mi carrera», recuerda Bianco. Participaron en ‘Pasaporte a Dublín’,
Grabaron la versión en castellano de ‘Heidi’. En 1977 grabaron ‘Nosotros mismos’, un disco con canciones propias, «pero la discográfica no apostó por él. Nuestra popularidad se fue apagando, como la de casi todos los grupos de nuestra quinta». Una vez cumplidas con las galas firmadas, en 1980, el trío se disolvió y Helena inició su carrera en solitario.
«Fue una época muy dura. Vi cómo se cerraban muchas puertas», reconoce la cantante, que probó suerte en los musicales (donde vivió envidias por parte de cantantes como Ángela Carrasco). A partir de entonces, desplegó una carrera que incluyó discos de boleros (con Andrés Caparrós, en 1994), trabajos en programas de televisión como responsable de casting (‘Karaoke’, en Telecinco), espectáculos como ‘Los mejores años de nuestra vida’ o ‘Memorables 60/70’.
En 1993, la cantante vallisoletana grabó ‘Helena Bianco canta a Rafael Alberti’, un disco musicado con los versos del poeta gaditano. A raíz de ese disco, y con la intermediación de Marcos Ana, la embajada de Corea en España la invitó para participar en el Festival de la Primavera en Corea del Norte. Viajó a Pyongyang en 1994. Entre los compromisos del viaje, estaba la asistencia al cumpleaños de Kim Jong-il, el padre del actual líder norcoreano, Kim Jong-un. «Es un país tan diferente.Habia una disciplina absoluta para todo», recuerda. Por ejemplo, no podían dejar nada de comida en el plato. Bianco ganó aquel certamen.
En la primavera de 2019, Helena Bianco vivió con «enorme alegría» su triunfo en ‘La voz senior’ (Antena 3): «Pude mostrar mi forma de estar en el escenario», aunque vivió con decepción cómo una vez acabado el concurso, el programa no apostó por los participantes. Ahora, Bianco mantiene intacta su pasión por la música, por los directos, por demostrar, con 74 años, «que la edad no cuenta cuando estás llenas de ilusión».
Fuente: https://www.elnortedecastilla.es/culturas/musica/helena-bianco-cantante-20220804145705-nt.html